RETOS DEL SIGLO XXI Las Leyes Espirituales

Parte 8 de 12

RETOS DEL SIGLO XXI

Parte VIII de XII

“Las Leyes Espirituales”

Por: Johnny Bardavid

Las leyes cósmicas espirituales son guías luminosas, brújulas de comportamiento, para lograr el acercamiento progresivo a nuestro origen, al Creador. El conocerlas y aplicarlas nos permitiría vivir mejor en el más amplio y bello sentido de la palabra.

Una de estas leyes, la más importante, se encuentra escondida en el principio Socrático, “Conócete a ti mismo.” ¿Qué quiso decir Sócrates con eso?

Sencillamente que no somos nada más nuestra apariencia física, nuestro cuerpo, nuestra personalidad, nuestro intelecto; no somos un ego encapsulado en un costal de piel, músculos, órganos y huesos; no somos efímeros, somos eternos, estamos hechos a Su Imagen y Semejanza.

Cuando una persona fallece, y vamos a la funeraria a dar el pésame, pedimos que nos indiquen en que capilla se está velando el cuerpo de Juan X... Nunca preguntamos... ¿En qué capilla esta Juan X? Sin darnos cuenta aceptamos que Juan X ya no está allí, solo esta su cuerpo. Su yo esencial, su alma, ya está en otra dimensión que no podemos accesar con los medios materiales conocidos, pero esto en ninguna forma niega su existencia.

Un cuarto se reconoce como tal por el espacio comprendido entre paredes piso y techo. Imaginemos un cuarto en una casa de muñecas. En el momento que la desarmemos, el cuarto deja de existir, pero el espacio que ocupaba sigue ahi. Igualmente, el alma se confunde con el Yo que se encuentra en el espacio que ocupa su cuerpo, y cuando este deja de existir, la esencia, el alma, sigue existiendo dinámicamente.

¿Porque es tan importante conocernos a nosotros mismos, conocer nuestro yo inmortal? ¡Para que no vivamos toda nuestra vida tan íntimamente ligados a “un desconocido!” Para comenzar a intuir nuestro potencial infinito, que nos permite conocer, comprender y utilizar conscientemente y para nuestro beneficio, las leyes espirituales.

¿De qué leyes estamos hablando? Entre otras podemos mencionar las 7 leyes que explica admirablemente bien en su libro “Las Siete Leyes Espirituales del Éxito “, el Dr. Deepak Chopra, doctor en endocrinología, y mundialmente afamado escritor y conferencista.

¿Cuáles son estas leyes?

         1.-LEY DE POTENCIALIDAD INFINITA: ¡Porque no solo somos materia, además de eso somos espíritu en esencia!

         2.-LEY DE DAR Y RECIBIR: Como comprender y aprovechar mejor el flujo de la energía de amor del universo

         3.-LEY DE KARMA, CAUSA Y EFECTO: Como escoger mejor las circunstancias que nos traen felicidad y gozo nutriendo el Amor con TODOS los que nos rodean.

         4.-LEY DEL MENOR ESFUERZO: Como hacer menos y lograr más.

         5.-LEY DE INTENCION Y DESEO: Como es la mecánica de su realización.

         6.-LEY DE APARTAMIENTO O SEPARACION: Como comprender y aprovechar el beneficio de la incertidumbre en la vida.

         7.-LEY DE “DHARMA”: Como alinearnos con el propósito de nuestra existencia, que en lo primordial nos guía hacia el servicio, a ser útiles a nuestros semejantes, a amar.

Alineándonos con estas leyes, y utilizándolas, tendremos éxito, dice el Dr. Chopra. y... ¿De qué éxito estamos hablando? Del que incluye respeto, salud, abundancia, prestigio, estabilidad emocional y paz espiritual, lográndolo a través de la expansión progresiva de un estado de gozo, felicidad y amor, no a costa de nuestra salud y estabilidad emocional.

La humanidad está llegando ya a la intersección más importante en su camino. Tenemos la fuerza para auto destruirnos y la inconsciencia y habilidad terrible para lograrlo. Podemos escoger continuar por el viejo y peligroso camino de guerras, odio, violencia, inseguridad, miedo y sufrimiento, creciendo hasta estallar, o...

Podemos escoger el camino más corto, más fácil y más armonioso para lograr un cambio positivo: el de la aplicación de las leyes espirituales, que, a través del amor y el aprovechamiento de esa energía, nos lleven a un nuevo amanecer; nos lleven a un maravilloso despertar de paz y armonía, donde podamos utilizar la fuerza de nuestro potencial espiritual infinito para ayudar a cambiar positivamente el destino de la humanidad en el próximo milenio. ¡Este es uno de los grandes retos del siglo XXI!         

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 “El reto del siglo XXI” Parte 9

Afectuosamente, Johnny Bardavid

-Continuará, novena parte-

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RETOS DEL SIGLO XXI “Nuestro Buda de oro”

VII de XII

RETOS DEL SIGLO XXI

“Nuestro Buda de oro”

Parte VII de XII

Por: Johnny Bardavid

Hace varios cientos de años había un monasterio en el reino de Siam, hoy Tailandia, que tenía como su reliquia principal un gran buda de oro puro de 3.20 metros de alto, que pesaba más de 3 toneladas y era el centro energético y devocional del monasterio.

En ese tiempo los Burmeses pretendían invadir Siam, y los monjes decidieron tomar precauciones y esconder su Buda cubriéndolo con un lodo, que, al secarse, se endurecía como una piedra.

Así lo hicieron y esculpieron un gran Buda de piedra sobre el Buda de oro, poco tiempo después los Burmeses invadieron Siam, lamentablemente pasaron a cuchillo a todos los monjes y su Buda de oro quedo secretamente oculto por muchos años, dentro de un ordinario Buda de piedra.

Durante la década de los cincuentas en el siglo pasado, el gobierno de Tailandia, antes reino de Siam, planeo construir una carretera que cruzaría el monasterio, y relocalizo a todos los nuevos monjes y sus reliquias. Al tratar de mover el Buda mayor, se les resquebrajo la piedra y descubrieron nuevamente, con gratísima sorpresa, su maravilloso Buda de oro.

         Esta historia verdadera nos revela un profundo secreto, cuyo descubrimiento, es uno de los grandes retos del siglo XXI. Tratemos de penetrar en él con el corazón.

         La historia de la humanidad nos señala una continua estela de intolerancias, violencias, abusos de poder, guerras y salvajismo. Hemos vivido por milenios en este valle de lágrimas, rabia, venganza e indiferencia en constante miedo, angustia y preocupación.

         ¿Es tan áspera y dura la naturaleza del ser humano?

         ¿Habrá “oro” escondido dentro de esa personalidad hosca y egoísta cubierta por una ligera capa de civilización?
 ¡Esa búsqueda es el gran reto del siglo XXI!

         ¿No será la verdadera naturaleza del ser humano nuestro “Buda de oro?”, es decir nuestra alma, la que está hecha a
“SU IMAGEN Y SEMEJANZA?

¿Será la verdadera naturaleza, nuestra sublime luz espiritual interior?

¿Será la energía luminosa que se manifiesta en tantos actos de consideración, amor y heroísmo que frecuentemente brotan espontáneamente de nuestro interior para ayudar al prójimo?

El descubrimiento de nuestra verdadera naturaleza, de nuestro “Buda de oro,” transformaría desde adentro nuestros valores, nuestra autoimagen y autoestima, iluminando nuestro ego y personalidad.

Esa personalidad, con frecuencia áspera y desconfiada, la podríamos iluminar con una nueva luz de amor al prójimo, que desconoce diferencias esenciales entre religiones, razas, sexos y posición social.

Así resaltaría la verdadera naturaleza llena de amor que nos es común, como nos lo enseño con tanta dulzura y sencillez la Madre Teresa.

         Descubrir ese “Super Yo” dentro de nosotros mismos y manifestarlo en nuestro diario vivir, crearía un mundo más amable y más humano donde poder coexistir en paz y armonía.

         Esa sería la mejor herencia que podamos legar a nuestros descendientes y comprobaríamos a nuestro nivel, que...

Podemos conseguir todo lo que queramos en la vida,
si ayudamos suficientemente a otros a conseguir lo que ellos quieran.

Comprendámoslo mejor leyendo este revelador poema anónimo:

         Una cosa he aprendido en mi vida al caminar,

         no puedo ganarle a Dios cuando se trata de dar,

         por más que quiero yo darle... Siempre me gana el a mí,

         porque me regresa más de lo que yo le di.

         Si yo doy, no es porque yo tengo; más bien, tengo porque doy.

         Cuando Dios me pide, es porque él me quiere dar,

         y cuando él me da, es que me quiere pedir.

         Si tú quieres, haz el intento y comienza a dar hoy,

         veras que en poco tiempo tu también podrás decir:

         “Una cosa he aprendido al caminar... “                                                                

                   ¡Ese es el reto espiritual del siglo XXI!

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 “El reto del siglo XXI”   Parte 8

                   Afectuosamente, Johnny Bardavid

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RETOS DEL SIGLO XXI “La Recitación vs La Oración”

VI de XII

RETOS DEL SIGLO XXI

 “La Recitación vs La Oración”

Parte VI de XII

Por: Johnny Bardavid

Hace 15-20 años, al preguntarle a un científico: ¿Crees en Dios? Usualmente me contestaba “no,” y al preguntarle ¿Por qué?, contestaba: ¡Porque soy científico! Hoy, ante la misma pregunta, la mayoría contesta Si, ¡porque soy científico! La gran transformación la han logrado, entre otras ciencias, la física y la mecánica cuántica que se están acercando cada día mas a la metafísica y a la filosofía y el creer en Dios está pasando de lo intuitivo a lo perceptivo y de la fe al raciocinio.

         Creer en Dios implica la necesidad de acercarnos a Él en alguna forma, especialmente en momentos de gran tensión, miedo, o preocupación; La más común es a través de la oración, pero comunicarnos adecuadamente con El Creador debe trascender la forma tradicional de orar. Este es otro de los grandes retos del siglo XXI.

         La oración es el llamado que el hijo hace a su Padre convencido de su infinito poder y confiando en el infinito amor con que lo ha creado. La oración es vibración de amor y reverencia que partiendo del ser humano llega a Dios elevando los pensamientos y ayudando tanto al que está orando, como al que sea objeto de nuestra suplica.

La oración sincera, sentida y espontanea es más efectiva que aquella hecha por rutina solamente repitiendo frases más o menos bellas de otros y más o menos bien encauzadas pero carentes de emotividad y expresión. Esto es más bien recitación.

La mejor oración es la que se hace concentrándose dentro de uno mismo y dirigiéndose al Padre con toda sencillez, con toda verdad, humildad y amor y con palabras propias llenas de emotividad, sin exigencia o desesperación, apartando toda intención de vanidad, lucro, daño o ventaja.

         La oración es más que palabras. Es el sentimiento de comprensión y unificación con El Todo. Es el idioma universal con el cual nos debemos dirigir al Creador. La oración es una de las más poderosas formas de energía que uno puede generar y cuando es bien sentida y bien encauzada, es un acto de gran fuerza espiritual que nos conecta con las energías superiores y nos capacita para utilizarlas.

         Tal como existen técnicas científicas para liberar la energía atómica, también hay procedimientos más sutiles para liberar la energia espiritual por medio del mecanismo de la oración. Para que esto tenga validez, hay que llenarla de emotividad, no recitarla.

         Toda oración bien intencionada es como un rayo de luz que trata de penetrar en la obscuridad de lo desconocido, iluminando al que la envía y a aquel por el que se intercede, pues en verdad, la oración más efectiva es aquella que se hace en beneficio de otros.

Un “Señor ten piedad de él,” profundamente sentido y con mucho amor por el que se intercede, es mucho más efectivo que una letanía repetida mecánicamente llena de palabras vacías que se pierden en el espacio inútil de nuestra confusión e ignorancia.

         Instantes de profunda unificación, valen mucho más que horas de palabrería superficial. Un “¡Ayúdame Padre!” es mucho más efectivo que todos los rezos juntos si en ello se pone intención, sentimiento, amor, confianza y fe en que en esa frecuencia vibratoria seremos escuchados, siempre y cuando nuestro comportamiento también esté sintonizado con esa frecuencia.

         Cuando elevamos nuestro espíritu con buenas acciones, llenando nuestra vida de amor al prójimo en el más amplio y bello sentido de la palabra, se potencia la oración; por lo tanto, hay que pedir al PADRE como si todo dependiera de él, y actuar con amor como si todo dependiera de nosotros.

         En el proceso de la oración es importantísimo dejar lugar para el silencio receptivo, para escuchar reverentemente lo que la Divinidad interna y cósmica quiera revelarnos. Esto se logra a través de la meditación y la puerta que abre el paso a ese estado de conciencia es la respiración adecuada, rítmica, calmada y profunda, con la adecuada relajación.

         El regalo del Soplo Divino se nos dio al nacer y será nuestro hasta el momento llamado muerte en que debamos regresarlo. Toda nuestra existencia está basada en la respiración. Hay que saber usarla conscientemente cada día, especialmente al meditar, para conectarnos con nuestro origen, con nuestro Padre, cuya energía de amor es la única realidad.

El encontrar esa conexión con el ser supremo, y el alinearnos con su energía a través de la acción positiva, de la verdadera oración y la meditación, son unos de los grandes retos del siglo XXI.

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 “El reto del siglo XXI”   Parte 7

Afectuosamente, Johnny Bardavid

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RETOS DEL SIGLO XXI “Intelecto importante Intuición más importante”

V de XII

RETOS DEL SIGLO XXI

Parte V de XII

Por: Johnny Bardavid

 

“El intelecto es Importante
La Intuición es Más Importante”

El Dr. Brian Weiss, médico graduado de la universidad de Yale y director por varios años del departamento de psiquiatría del hospital Monte Sinaí en Miami, afamado escritor y conferencista a nivel mundial, expresa lo siguiente en su libro: “Only Love is Real”:

“El amor es la contestación a todo, no es una abstracción sino un espectro de energías que podemos “crear“ y mantener en nuestro ser. Amando se comienza a tocar a Dios dentro de nosotros mismos.”

        

“El amor disuelve el miedo. No podemos temer cuando sentimos el amor. El universo es energía, y como el amor abarca todas las energías, todo es amor. Esto es un fuerte indicio acerca de la naturaleza de Dios.”

“Siendo amorosos y libres de miedo, podemos perdonar a otros y a nosotros mismos. Así se comienza a ver la vida con otra perspectiva.

Sentidos de culpabilidad y coraje son un reflejo de nuestro temor. Culpabilidad es un sutil coraje interno. El perdón disuelve la culpabilidad y el coraje, estos son innecesarios y dañinos. Perdonar es un acto de amor.

         “El orgullo interfiere con el perdón; es una manifestación del ego, que es el yo temporal, cambiante y pasajero.”

“Necesitamos del ego para sobrevivir en el mundo tridimensional, pero solo necesitamos la parte que procesa información, el resto -orgullo, arrogancia, justificación, miedo -. Son menos que inútiles. Eso nos separa de la sabiduría, el gozo y Dios.”

“Hay que trascender el ego para encontrar nuestro verdadero Yo, que es nuestra parte más profunda y permanente, sabia, amorosa, segura y gozosa. No somos nuestro cuerpo, ni nuestro cerebro, ni nuestro ego. Somos mucho más grandes que todo eso.”

         “El intelecto es importante en este mundo tridimensional, pero la intuición es más importante. Hemos invertido la realidad y la ilusión.”

“Realidad es reconocer nuestra inmortalidad, divinidad y atemporalidad. Ilusión es nuestro mundo tridimensional y pasajero. Esta inversión de nuestra realidad nos perjudica.

Deseamos la ilusión de seguridad, en vez de la seguridad de la sabiduría y el amor. Deseamos ser aceptados cuando en realidad nunca podemos ser rechazados. El ego crea la ilusión y esconde la verdad. Debemos disolver el ego para poder ver la verdad.”

“¿Cómo puede existir la paz cuando predominan estas emociones e ilusiones caóticas?, ¡Desenredémonos de esa maraña donde nos hemos enredado! usemos nuestra sabiduría intuitiva para experimentar la paz, el gozo y la tranquilidad espiritual a través del amor.”

El Dr. Weiss reconoce que estos pensamientos son “recibidos” de otra dimensión, mas allá de tiempo y espacio y ha puesto su reputación profesional en juego al expresarlo así, tan abiertamente, pero esa es su misión, despertar la conciencia espiritual en la humanidad.

        

Este es el gran reto del siglo XXI. El reto del despertar la infinita fuerza del amor en nuestras vidas, del separar lo efímero de lo eterno, lo mortal de lo inmortal, el ego de nuestra verdadera esencia, que en lo más profundo de nuestro ser nos dice: ¡Ama!

 

¡Puedes conseguir todo lo que quieras en la vida si ayudas suficientemente a otros a conseguir lo que ellos quieran!

 

 

 

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 “El reto del siglo XXI” Parte 6

Afectuosamente, Johnny Bardavid

 

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